Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.


Durante años en mi mente existió la idea de portar un fusil hasta la muerte, me negué a la maternidad, desarrollé muchas tareas sin hacerle caso a los cambios hormonales con los que lidia toda mujer mensualmente, además, no me importaba si mi vida terminaba en cualquier momento a causa de un disparo o bomba; tampoco tener que salir de las cobijas calientes para meterme en una muda de ropa mojada, alistar un arroz echo el día anterior y caminar 7, 10 o 15 kilómetros para llegar a un nuevo sitio de campamento o ir por la remesa que luego consumiríamos.

 

Todo lo hice con mucho amor, porque en mi mente nunca ha faltado el amor por mi pueblo, y siento que esos años fueron los más lindos de mi vida; porque aquí aprendí que es el compañerismo, la fraternidad, la armonía y la solidaridad, fue aquí donde supe que hermano no es solo el hijo de mi padre y de mi madre, quien está dispuesto a dar su vida si es necesario para protegerte también lo es.

En estos años de guerra pasaron muchas cosas que duelen, pero también pasaron muchas cosas que hicieron de nosotros los combatientes de las FARC- EP personas de gran corazón con unos principios y valores que solo se pueden ver aquí, además aprendimos muchas cosas en medio de las dificultades; desde aprender a leer y escribir hasta realizar un programa, una cirugía y de más cosas que nos vimos obligados a aprender para poder sobrevivir, eso quiere decir que no fueron en vano estos años y menos aún cuando gracias a la resistencia hecha por estas mujeres y hombres hoy en Colombia se vea próxima una verdadera reforma agraria.

Soy una mujer fariana orgullosa de pertenecer a esta organización y aunque mucho se hable del supuesto abuso y maltrato dado a la mujer guerrillera, déjenme decir que quienes lo han dicho no nos conocen. Jamás en ninguna parte de Colombia habrá sido mejor protegida la mujer que aquí en las FARC- EP lo digo con toda la sinceridad del caso.

Una mujer en esta organización es ejemplo, moral, compañía, valentía.

Siempre me he preguntado porque dicen que las mujeres somos el sexo débil, cuando en la práctica uno ve que las mujeres podemos realizar las mismas actividades que realizan los hombres, quizás es el machismo que existe en esta sociedad que no muestra a la mujer con las virtudes y capacidades que tiene.

Aquí no solo se resalta el trabajo de la mujer durante la guerra en el área de comunicaciones y propaganda, enfermería, organización, artillería, cartografía e inteligencia de combate, no, aquí también se destaca la destreza que hay en las compañeras en tiempos de paz donde proponen iniciativas que ayudan a sacar adelante el proceso, la mujer se encuentra en el centro del acuerdo, por tanto todas estamos en la obligación de hacer realidad la implementación

Llegar a un acuerdo de paz como el actual es un gran logro, todo el mundo conoce la integralidad e imparcialidad de dicho acuerdo. Solo los que le temen al pueblo y a un verdadero desarrollo se niegan a reconocerlo, por este motivo que no es raro que los seguidores de la guerra quieran destruirlo, ya que los afectan de manera directa mientras que los muertos los hemos puesto las mayorías de Colombia, los pobres.

No queremos más guerra, hoy buscamos una lucha política y espero que al gobierno no le quede grande cumplirle a los colombianos por que si de algo estoy convencida es que nosotros si cumpliremos.

Tampoco quiero seguir viendo la maternidad como un peligro; anhelo poder tener hijos y educarlos, poder darles el cariño que toda madre tiene para sus hijos, verlos crecer sin temor a perderlos algún día como a muchas de mis compañeras les ocurrió.

La paz es de los Colombianos defendámosla.

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A propósito de la Columnista

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