Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Mi Tía.

Durante mi infancia, vi a mi tía muy pocas veces pero cuando mi madre hablaba de la familia y en especial de sus hermanos, yo siempre me pregunté porque esa persona de la que mi madre y toda la familia hablaban con tanta cercanía y afecto no era visible como los demás y cuando amigos, conocidos o algunos familiares preguntaban por ella yo escuchaba que mi mamá o mi abuela decían que ella estaba muy bien, que trabajaba y estudiaba un poco lejos y que no era fácil venir tan seguido, pero que hacía poco había estado en casa.

Sin embargo, yo nunca la veía y mucho menos como decía mi mamá que había sido reciente su visita, en alguna ocasión en que unas tías insistentemente preguntaban por ella, escuche que mi mamá les dijo que seguramente ella las llamaría para saludarlas, ya que ahora si podría comunicarse al menos por teléfono, que no se preocuparan, pero para mi sorpresa fue mi mamá unos días después a quien escuche llamando, pero no hablaba como si fuera mi mamá sino como si fuese mi Tía, saludando a todos, contando de su trabajo y de lo bien y contenta que estaba, entonces le pregunte ¿qué es lo que pasa?

Ella con una sonrisa me dijo, tranquila, tu tía sigue muy ocupada y yo llamo para que nadie se preocupe... Pero siempre me intrigo saber lo que realmente sucedía, hasta que por fin llego el día que volvió mi Tía! mis hermanos y yo la estábamos esperando, no era una persona extraña porque siempre estuvieron ahí sus fotografías y recuerdos, así que en esa visita en especial pasamos momentos alegres, lo malo fue que no duro mucho, mi Tía se volvió a ir...

La despedida fue otra vez triste y algo misteriosa y así fueron muy pocas las oportunidades de verla, la siguiente ocasión de verla fue por televisión cuando en un reportaje mostraban como era la vida en un campamento de las FARC, para verlo por supuesto mi mamá me adelanto algunos aspectos, durante el programa una de las entrevistadas era mi tía, sin embargo, más que las palabras lo que quedó en mi memoria fue las imágenes y no puedo negar que fue duro para mí pasar de la imaginación a la realidad, de aterrizar la idea que yo tenía del trabajo de mi tía.

Me pareció que era un sacrificio muy grande y una vida difícil, pensar que mientras yo dormía en mi cama cómodamente mi tía y otras personas pasaban la noche prácticamente a la intemperie, ver la magnitud de sus maletas, los difíciles caminos, dimensionar el peligro, en medio de todo eso yo le preguntaba a mi mamá si valdría la pena que pasarán por todo eso, sentí nostalgia y un poco de confusión, pero en el fondo alegría muy grande por volver a verla.

Más adelante gracias a los Diálogos de Paz la vimos varias veces por televisión y pude empezar a leer algunas de sus publicaciones las que me han permitido entender un poco más y repensar que el sacrificio si valía la pena en torno a los alcances del acuerdo de paz, en casa este tema por supuesto era del interés general de la familia por sentido común, pero además por el especial motivo de volver a tener a mi Tía en casa.

Lo que nunca me ha sido fácil es cuando hay señalamientos que se hacen a las personas que pertenecen a las FARC, no solo porque amo a mi Tía, más allá del afecto es la seguridad de que ella es una persona maravillosa, sé que su trabajo es importante para todos así como lo es el trabajo de quienes como ella están allá en las FARC-EP, para mí es el final de la guerra pero el comienzo de una nueva época mejor.

Yo,

Tengo 16 años, me gusta el arte, la música y los asuntos políticos, por eso me postule a un cargo de Gobierno Escolar, defendí en mi campaña entre otras cosas la cátedra de la paz, a decir verdad porque mi profesor de Ciencias Políticas, quizás en desacuerdo personal con el proceso de paz, según mí criterio, no cumplía su cabal deber de enseñar correctamente y a mí el estar pendiente de mi tía me sirvió para enterarme mejor de todo.

Pero el profesor siempre me dijo: “Su sentido crítico es importante, pero así no se gana esta campaña, debe ser consecuente con las políticas tradicionales y aunque es un tema importante y de obligatoriedad tocarlo con los estudiantes, no se trata de repetir todo lo que dice “Humberto de la Calle” porque a Él, el gobierno le paga para que haga su papel, o legitimar las palabras de los Guerrilleros porque ellos tienen sus intereses escondidos en la paz, a Usted como alumna le corresponde dejarse guiar por sus maestros, sus propuestas de gobierno escolar deben ser más sencillas, básicas y no incluya temas polémicos porque los estudiantes no están listos aún para esos asuntos, además no debe hablar con tanta propiedad de esas cosas porque usted es muy joven aún para tomar partido”.

Yo, hice caso omiso al desanimador e injusto consejo de mi maestro, por el contrario me pareció como un reto, por eso hice mi campaña y aproveche para hablar de la paz, de la cultura, de la educación, del medio ambiente, de todo lo que considero que hace falta... en algún momento a uno de mis compañeros retomando la charla del profesor se le ocurrió hacer una broma y empezó a llamarme “Gabriela “de la Calle””, broma que sirvió al menos para que mis compañeros se interesaron un poco más por escucharme y algunos me apoyaran, finalmente ese era el objetivo de mi campaña (ah y por supuesto ganar), gracias a ello logre que algunos cambiaran su postura.

Yo contaba con qué siendo el porcentaje de electores en la institución en un 65% mujeres y un 35% hombres, daba por hecho “la solidaridad de género” a la hora de votar y me podía dar el lujo de llevar la contraria a mi profesor, pero no fue así, desafortunadamente el maestro se volvió profeta: “Perdí en las Elecciones”, Ganó otro compañero!, no faltó el “se lo advertí” del profesor.

Un compañero que sueña con ser periodista y narraba, según él, en su emisora: “y es doloroso para los compañeros del grado décimo observar hoy los resultados electorales pues “la candidata de la paz perdió... frente al candidato del deporte y el libre esparcimiento...expresamos solidaridad con Gabriela” y en medio de estas bromas y rizas todos nos abrazamos, finalmente esas divisiones en mi grupo no existen, hicimos el ejercicio y creo que cada año se puede hacer mejor.

Pues bien, podemos observar que en esos pequeños espacios “democráticos” en donde los jóvenes iniciamos nuestra “participación ciudadana” sucede lo mismo que en cualquier elección popular, me sobraron argumentos, proyectos y ganas de trabajar por el cambio, pero me falto “seguir los patrones normales” “lo tradicional”, gane un apellido nuevo y que a veces me digan “viva la camarada”, aunque piensan que eso me ofende, en mi mente respondo: “que viva”, seguramente aún no soy una buena Camarada pero mi tía y como ella otras grandes mujeres, pero en lo que decida sea mi profesión u ocupación en la vida, debo prepararme.

Con respecto a mi experiencia personal en la “democracia” y sabiendo que entre adultos es más complicado, seguramente tía para para las FARC no será fácil enfrentar el reto de hacer política para poder participar, pero se que lo van a lograr, ojalá que en esas políticas nuevas que formulen se vincule más a los jóvenes a los programas estatales y de participación ciudadana pero desde la calidad de jóvenes porque se dice que los niños y los jóvenes somos el futuro, pero cuando nos llega el futuro ya no somos niños ni jóvenes, nuestro momento debería ser justo en cada etapa de la vida, pues así nunca llegan las oportunidades.

Por último no me decepciono en cuanto a la solidaridad de género, hay que seguir trabajando por la equidad que solo es posible con mucha capacitación, educación, cultura y con perseverar, y hablando de perseverar, para terminar les comparto que en mi caso personal, el año que viene me postulare nuevamente con optimismo, el mismo que tengo frente a la Paz y al Futuro.

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