Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

“...la oligarquía no me mata, porque si sabe que lo hace, el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal...”

Jorge Eliecer Gaitán.

Él lo sabía, lo sabía quien dio la orden de asesinarlo, que cuando una persona trasciende su condición de individuo para convertirse en la esperanza de vida mejor de muchas otras personas más, su muerte, mucho más si es violenta, calculada y selectiva, trasciende también a nuevas formas de protesta y resistencia de quienes sienten que con este hecho se frustran sus más sentidos anhelos.

Gaitán era un pueblo y ese pueblo lo lloró, reaccionó y actuó conforme a las condiciones impuestas por la clase dirigente decidida a emplear la violencia mas escalofriante ante la irrupción de los marginados y marginadas políticos y sociales que representaban una amenaza para el "orden" establecido.

Las llamadas "juntas revolucionarias" se organizaron en diferentes localidades de la capital y regiones de todo el país, integradas por quienes veían en Gaitán la posibilidad de acceder a una sociedad realmente democrática y justa. La respuesta mas cruenta de parte del Estado ante éstas expresiones organizativas, naturalmente generó un salto en la calidad de las mismas convirtiéndolas primero en autodefensas campesinas para defender las vidas y territorios y luego en organizaciones guerrilleras en lucha por el poder.

Pero ni la cruenta represión estatal, ni sus efectos en la resistencia del pueblo iniciaron aquel 9 de abril, mucho antes el país ya estaba inmerso en una profunda violencia. Solo en el año anterior al magnicidio se registraron 14.000 muertes violentas, para no mencionar los años 30, cuando los liberales retomaron el poder después de medio siglo, que estuvieron plagados de enfrentamientos bipartidistas; y la década anterior que se había caracterizado por la violencia entre campesinos y terratenientes, por un lado y, por otro, entre el proletariado y el patronato, recordemos las bananeras y su fatal desenlace.

Sin embargo, la clase dirigente insistentemente repitió que ese día había iniciado la violencia, interpretando de acuerdo a sus intereses los hechos que provocaron con el asesinato de Gaitán, y sobre todo los desmanes de lo que ellos llamaron "populacho", es decir, el pueblo y su indignación por el crimen.

Inicialmente, liberales y conservadores se acusaron mutuamente de este hecho, pero ante la posibilidad real de que ese “populacho” acabara con el bipartidismo, los dirigentes de los dos partidos se unieron para deslegitimar la acciones populares y aprovecharon esta excusa para justificar, un capitulo de terror en la historia de nuestro país que aún no acaba.

El presidente Laureano Gómez afirmó que la tarea central de su gobierno consistía en "la reconquista de la tranquilidad pública perturbada tan profundamente como consecuencia de la subversión del 9 de abril”. Subversión que fue atribuida al partido comunista auspiciado por ideas foráneas. Para ello, a un movimiento con claros tintes sociales y políticos se le descontextualizó completamente de la realidad nacional para reducirlo tan sólo a la política expansionista del comunismo internacional.

Los medios de comunicación, como siempre, jugaron su papel, basta recordar un editorial publicado en 1953 por el periódico El Siglo, intitulado "El día de la abominación", que afirmaba que el 9 de abril aún no ha concluido.

Hoy, 69 años después, podemos decir que esa afirmación es cierta, solo que no por la perversa interpretación que se le quiso dar, según la cuál quienes se alzan a exigir plena democracia son peligrosos y bestiales criminales, sino porque ese país nacional, del que tanto habló el caudillo, de mujeres y hombres que defienden sus libertades, continúa ¡A la Carga! en busca de la Paz que signifique la transformación del país político excluyente por uno que en verdad defienda los intereses de todas y todos los colombianos.

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A propósito de la Columnista

Manuela Marin

Manuela Marin

Guerrillera del Bloque Jorge Briceño, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP.

@manu_farcep