Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Mujeres Chocoanas, antioqueñas, negras, indígenas, mestizas, las guerrilleras del 57 Frente hacen un ejercicio de memoria para contar sus historias. Con palabras sencillas y auténticas, abren púdicamente la caja de sus emociones, selladas por la guerra y que por fin, buscando el camino de la paz verdadera, aflojan para mostrar su hermosa humanidad.

El Ingreso

“La guerrilla llegó a Juradó - Chocó en el año 2.000 donde vivíamos mi compañero y nuestros 3 hijos; Entonces mi compañero comenzó a colaborar con las FARC en algunos mandados, como todo civil cuando cualquier grupo armado le pide un favor. Ya después llegan los paramilitares y se dan cuenta que mi compañero es colaborador de la guerrilla y lo empiezan a buscar por guerrillero para asesinarlo. Entonces le tocó irse dejándome con mis hijos. Los paramilitares decían que si no lo encontraban a él, a uno de nuestra familia le tocaba pagar con la vida y entonces se fue creando el temor en mí. Me dolía mucho dejar a mis hijos porque todavía ellos no se defendían, pues estaban muy pequeños, pero por las circunstancia de la guerra tomé la decisión de ingresar a las FARC para poder defender mi vida y la de mis hijos.” Indira, 16 años en la organización.

“Ingresé las filas porque me cansé de los maltratos. En San José de Apartadó Los militares llegaban revueltos con los paramilitares, maltrataban a la gente de la vereda; a mi familia, los tildaban de guerrilleros, los amenazaban con matarlos. En esos días pasó la guerrilla, llegó por la vereda, nos trataban bien, eran amables y los veía con armonía, respetuosos con nosotros, muy diferentes. Eso me motivó. Ellos estudiaban mucho y como yo no tenía recursos para estudiar, vi que al lado de la organización podía salir adelante, al menos aprender a leer y a escribir. Así fue como me quedé y aquí estoy en pie de lucha.” Shaira, 4 años en la organización.

“Mi motivo para ingresar a la guerrilla fue muy complejo porque una como civil padece muchas

necesidades. Cuando empecé a relacionarme con la FARC, escuchaba que ellos luchan por unos cambios que buscan los derechos y la igualdad. Me calaron todas esas ideas, debido a la situación

que estaba viviendo y mirando cómo viven los demás. Ese es el motivo de mi ingreso, porque uno mira que las cosas no funcionan como deben ser. Nací en una familia muy numerosa y a mis padres no le alcanzaba el recurso para darnos a todos lo que necesitábamos. Con brega nos daban de comer porque carecíamos de todas las otras cosas que a una como niña o joven le hacen falta para llevar una vida normal.” Yuri Sara García, 30 años en la organización.

“Yo era una campesina de solo 14 años que vivía en las bocas del río Pava, afluente del río Truandó. Vivía donde mi tía junto a mis primos y primas. Como éramos campesinos nos tocaba trabajar duro para sostenernos, trabajábamos la agricultura, también la madera para sacarla a Río Sucio, unas veces a buen precio, decía uno, aunque el trabajo del campesino nunca ha tenido un precio justo, pero esos pocos recursos que obteníamos había que economizarlos solo para la comidita y el combustible. Para los años 90 llegó a la región las FARC-EP. Era un grupo de unos 20 guerrilleros y guerrilleras cariñosas, amables, solidarias con toda la gente. Se ubicaron en una comunidad que se llamaba Clavellino. Ahí los miraba uno todos los días, hablaban, nos regalaban dulces, tinto, comida. No sabía que relación había entre los comandantes y nuestros viejos, pero los veía hablando muy discretamente. Hacían reuniones en las comunidades, y yo miraba que lo que ellos decían era lo que se veía en la realidad. Después de todo fui tomando confianza con todos, preguntándoles cómo era la vida en la guerrilla, me gustó su forma de ser y sus ideas y tomé la decisión de ingresar.” Yaneth, Guerrillera del frente 57 de las FARC EP

Los cambios

“En la vida civil nos encargamos de la familia, si tenemos hijos o compañero, nos tenemos que dedicar es a ellos y al hogar, incluso nos toca someternos al hombre y si no tenemos compañero, estamos sometidos a los papás. El cambio viene cuando llegamos a la guerrilla y asumimos la vida militar, la disciplina a la que no estamos acostumbradas. Acá nos toca un turno de guardia, ranchar (cocinar para toda la unidad guerrillera), como también a los hombres, marchar e incluso ir al combate.

Cosas a las que no estamos acostumbradas y entonces es un cambio trascendental para las mujeres”.

Alejandra, hija de guerrillera y guerrillera desde hace 3 años

Los combates

Mi primer combate fue cuando nos tocó ir a asaltar al ejército y la policía en Vigía del Fuerte, estaban apoyados por los paramilitares. Al escuchar los primeros tiros fue muy difícil para mí, porque sentí mucho miedo. Pero al alargarse el combate, ya me fui calmando, recordé el entrenamiento por el que había pasado y me dio tranquilidad y confianza en mí misma. Ese enfrentamiento duro aproximadamente 5 horas. Después estuve en muchos más combates donde ya me sentía segura y sabía cómo me iba a enfrentar con el enemigo. No es fácil como mujer enfrentarse al combate porque sabemos que no es un juego y que estamos es exponiendo nuestra vida y si uno no se sabe cuidar y no aplicamos los juegos y movimientos que nos enseña la cartilla, cómo tenderse,cómo avanzar y cómo saber atacar al enemigo, ahí es donde una coge confianza. Después nos acostumbramos a vivir en la guerra y sabemos que lo hacemos por la necesidad de nuestro pueblo y para que las mujeres tengamos los mismos derechos y seamos reconocidas. Porque nosotras hemos demostrado que somos capaces de hacer lo que cualquier hombre hace”. Viviana, 18 años en la organización.

El proceso de paz

“Como guerrillera fariana opino que el Proceso de Paz es algo muy importante para las mujeres, ya que en lo que hemos recorrido en nuestra historia como mujeres colombianas hemos sido discriminadas por

parte del Estado colombiano, nunca nos han reconocido nuestros derechos como mujeres, solo nos tienen como máquina de trabajo y de hacer hijos. Y no entienden que también hemos aportado mucho en la conformación de esta sociedad. Hoy entendemos que la mujer va a empezar a vivir una nueva vida, porque ya podemos opinar y tomar decisiones sobre las políticas gubernamentales.

Por eso admiro a las mujeres que le aportan cada día a la paz y les envió un saludo de fraternidad a las mujeres que se encuentran hoy en las taras de sacar adelante la implementación de los acuerdos de paz, y a todas las guerrilleras farianas que le hacen entender al mundo que en las FARC-EP nos tiene en cuenta porque hemos demostrado que somos capaces de ayudar en el buen funcionamiento del país”. Yorleni, 13 años en la organización.

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A propósito de la Columnista

Natalie Mistral

Natalie Mistral

Guerrillera internacionalista de las FARC-EP @SolidariTerre