Nuestra Visión

Nosotras, las guerrilleras farianas, pero no solamente nosotras... Nosotros y nosotras, combatientes, militantes de las FARC-EP, del Partido Comunista Clandestino y del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, tenemos una visión global del mundo, una lectura de la sociedad. Y queremos exponer nuestros puntos de vista sobre temáticas variadas con un denominador común: nos interesa y lo queremos compartir.

Las Mujeres del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Ariel Aldana en la Variante Tumaco, queremos hacer visible ante la dirección de nuestro partido FARC, ante la ONU como garante de la verificación del proceso de reincorporación y ante el Gobierno de Colombia y la comunidad en general, la preocupación e incertidumbre que las Farianas agrupadas en este espacio sentimos a raíz de los hechos de violencia que amenazan la implementación de la paz.

En los últimos meses, hemos vivido con preocupación la ausencia de garantías para el ejercicio de la política y la seguridad física de nuestra comunidad exguerrillera, preocupación justificada en el asesinato de 36 camaradas y 13 familiares desde la firma de los acuerdos; sin aun tomar por parte del Estado, las medidas pertinentes para evitar el escalamiento de estos hechos que sin duda pueden terminar en un nuevo exterminio por razones políticas. A esto se suma, el asesinato de 140 líderes y lideresas sociales, en su mayoría en los territorios donde se vivió el conflicto con mayor algidez y donde la ausencia integral del Estado reina por su ausencia. Las amenazas, intimidaciones y agresiones contra las mujeres y hombres de nuestro partido son cada día una dificultad más que suma a las difíciles condiciones que vivimos a raíz de los incumplimientos del Gobierno para una reincorporación efectiva.

En Tumaco, municipio del sur del litoral pacífico colombiano, espacio donde ejercemos nuestra actividad social, económica y política ha sido escogido como nuevo laboratorio de guerra: Los asesinatos selectivos en la zona, la lamentable masacre del cinco de octubre en el Alto Mira, donde más de una decena de campesinos fueron asesinados de manera vil, cobarde por parte del Estado, cuando se oponían a la erradicación forzada de los cultivos de coca –en franca violación de los acuerdos- y la continua violación a los derechos humanos en contra de loslíderes y lideresas de Tumaco son responsabilidad de la ausencia efectiva e integral del Estado en los escenarios donde los acuerdos deben ser implementados con urgencia. En contravía a una solución efectiva, Juan Manuel Santos en su última visita invisibiliza la masacre y responde con 7000 efectivos más, que solo agudizarán la compleja situación. Hace algunos años el poeta José Manuel Arango escribía: “Hay gentes que llegan pisando duro, que gritan y ordenan, que se sienten en este mundo como en su casa. Gentes que todo lo consideran suyo, que quiebran y arrancan, que ni siquiera agradecen el aire. Y no les duele un hueso, no dudan, ni sienten temor, van erguidos y hasta se tutean con la muerte”.

Estos hechos, los incumplimientos del Gobierno, las agresiones físicas y verbales, y las amenazas directas de más de 11 grupos armados ilegales que apuntan contra cualquier actividad productiva y política de nuestro partido en el espacio territorial, han llevado al debilitamiento de los procesos que con tanto esfuerzo y dedicación veníamos construyendo con el más grande propósito de garantizar un mejor bienestar a nuestra gente y a las comunidades circundantes. El retroceso en estos procesos tiene origen principalmente, en que las circunstancias han obligado a que muchos de nosotros nos desplacemos a territorios seguros, incluso fuera del departamento, ya que la agresión se ha extendido a otros escenarios como en el municipio de Ricaurte, Cumbal y el resguardo indígena Tallambí, entre otros. Hemos sido testigos y denunciado, como lo hacen también innumerables comunidades organizadas, la guerra que, contra las personas del común, de a pie, tiene lugar en Tumaco.

Las Mujeres del ETCR Ariel Aldana, nos hemos comprometido en poner al servicio de esas mayorías el conjunto del Acuerdo de Paz y sus programas, es por esto por lo que nos manifestamos y exigimos el derecho que tenemos a construir un nuevo país.

QUE LA PAZ NO NOS CUESTE LA VIDA

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