Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

 La narradora, bibliotecóloga y ensayista cubana Esther Díaz Llanillo, nació en La Habana el 2 de diciembre de 1934.

Se graduó en 1952 de Bachiller en Letras en el Colegio Baldor. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana entre 1952 y 1957 y obtuvo su doctorado en Filosofía y Letras en 1959, con la tesis “Jorge Luis Borges: su obra literaria”.

Recibió el premio especial Antonio Barrera de la Cátedra de la Literatura Cubana e Hispanoamericana de la Universidad de La Habana por el ensayo El arte de novelar de Hernández Catá.

Trabajó en Casa de las Américas entre 1959 y 1961. Luego volvería a la universidad esta vez para cursar un año de Bibliotecología, mientras trabajaba como bibliotecaria en la Junta Central de Planificación, labor que desarrolló hasta 1973; para pasar a trabajar en investigaciones literarias en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, hasta 1975.

En 1966 publicó un libro de relatos titulado El castigo.

La mayoría de sus cuentos son de temas fantásticos. Decía que sus principales inspiraciones eran Edgar Allan Poe, del que tomaba el horror, Kafka, que le aportó la alucinada atmósfera y Borges, “por el gusto de la adjetivación sugerente, las enumeraciones contradictorias y el enfoque intelectual.”

Entre finales de los años sesenta y los inicios de los setenta en Cuba se dio una gran división entre la producción literaria, entre las personas más volcadas a la construcción de la épica de la Revolución Cubana y las que generaban una literatura más dantesca. En este último grupo se ubicaba Esther Díaz.

Pronto esta postura literaria fue silenciada por las propias complejidades del proceso revolucionario cubano en los años setenta. Para este momento ya Esther tenía algunos cuentos publicados, entre ellos Anónimo, su cuento más antologado.

Cuenta la escritora cubana Mirta Yáñez que, años después, cuando junto a Marilyn Bobes empezaron a preparar la antología de narradoras cubanas Estatuas de sal (1996), consideraron que no podía dejarse por fuera a Esther Díaz. Preguntaron a muchas personas sobre el paradero de la cuentista y no pudieron dar con ella.

“Olvidada sí estaba Esther Díaz Llanillo, dada por perdida, por abandono, ausencia o lejanía. El día del lanzamiento de Estatuas de sal, en primera fila estaba una tímida señora, que para nuestro sobresalto y como un personaje de sus propios cuentos, aparecida como un fantasma se nos presentó como Esther Díaz Llanillo. El pequeño drama consistía en que mientras nuestra vidilla literaria seguía su transcurrir con congresos, ediciones, premios, ferias y otros artilugios, Esther Díaz Llanillo había permanecido como anónima bibliotecaria de la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana. También como un personaje de Borges ella estaba recluida en una biblioteca fraguando sus atrocidades, sus horrorosas historias, a pesar de su rostro benévolo y su apariencia de abuelita que teje tapetes.”

La publicación de la antología Estatuas de sal (que incluye el cuento Anónimo), provocó el regreso de Esther Díaz al espacio literario. Se publicarían entonces Cuentos antes y después del sueño (1999), Cambio de vida (2002) donde se incluyen dos cuadernos que obtuvieron mención en el Premio Alejo Carpentier en 1999 y 2000, y Entre latidos (2005).

A lo largo de su vida escribió reseñas de libros para la revista Casa de las Américas y algunos de sus cuentos vieron la luz en Lunes de Revolución y la revista Mujeres.

En 2004 se le otorgó la Distinción por la Cultura Nacional.

Murió el 28 de noviembre de 2015, en La Habana.

Aquí esta pequeña reseña de la vida de Esther Díaz Llanillo, una mujer que pasó sin muchas condecoraciones por la literatura cubana, pero que definitivamente merece un espacio especial por la calidad de sus escritos y por la sencillez y la firmeza con la que asumió los vendavales del arte en Revolución.

Fuentes:

hhttps://www.ecured.cu/Esther_Eliza_D%C3%ADaz_Llanillottps://www.ecured.cu/Esther_Eliza_D%C3%ADaz_Llanillo

Yáñez, Mirta. Cubanas a capítulo. Segunda temporada. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2012.

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A propósito de la Columnista

Violeta Narváez

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.